Embarazo, parto y lactancia

Maniobra del Hamilton

MANIOBRA DE HAMILTON
La ginecóloga Dra. Gala Melgar nos habla de la maniobra de Hamilton. La maniobra de Hamilton consiste en despegar las membranas del cuello del útero. La utilizamos al final del embarazo para tratar de desencadenar, de manera natural, el parto.

¿QUÉ ES?
La maniobra de Hamilton trata de realizar un despegamiento del polo inferior de las membranas fetales que están próximas al cuello uterino. Es decir, separar con un dedo la parte de las membranas de la bolsa amniótica del bebé que está más cercana a la vagina, de la parte inferior de la pared del útero. Este procedimiento estimula la producción de sustancias en el cuerpo que producen contracciones y llevan al borramiento y dilatación del cuello del útero, pudiendo favorecer el inicio del trabajo de parto.

¿POR QUÉ SE REALIZA?
Se trata de una forma natural de iniciar el parto. Se realiza cuando la paciente y el médico esperan acelerar el inicio del trabajo de parto espontáneo con la intención de ahorrar una inducción de parto. Por lo tanto, solo se debe realizar en pacientes sin ninguna contraindicación para parto vaginal y que estén embarazadas de al menos 39 semanas.

¿CÓMO SE REALIZA?
Es un procedimiento relativamente simple que se realiza vía vaginal, tras el consentimiento de la paciente. Para ello, la matrona o ginecólogo/a introducirá uno o dos dedos a través del cuello del útero para separar las membranas con un movimiento circular a lo largo del segmento uterino inferior (es decir, de la parte más inferior del útero a la que se accede vía vaginal).

¿CUÁNDO SE REALIZA?
La decisión de realizarla debe individualizarse según la elección de cada paciente. Se suele ofrecer cuando la paciente está ya de 41 semanas (es decir, una semana después de salir de cuentas) y todavía no parece que esté iniciando el trabajo de parto. Se pretende estimular el inicio de las contracciones en este tipo de pacientes para que no se produzca lo que llamamos “gestación cronológicamente prolongada” que es cuando pasa de las 42 semanas.

¿QUÉ BENEFICIOS APORTA?
No parece que esta maniobra disminuya la tasa de cesáreas ni ha demostrado un gran beneficio para el bebé. Sin embargo, en un estudio que incluye más de 6500 embarazadas, (el estudio más grande publicado últimamente), se observó que el despegamiento de membranas redujo algo la tasa de inducción del parto (23% frente al 31%) y aumentó la tasa de inicio espontáneo de trabajo de parto (72% vs 60%), sin afectar a otros resultados maternos o neonatales.

¿ES DOLOROSA?
La mayoría de las mujeres refieren que la maniobra es algo molesta, pero que se tolera bien. Este dolor o molestia generalmente se limita al tiempo de realización, (unos 15-20 segundos). Tras su realización, algunas mujeres siguen sintiendo la molestia durante unas horas más, aunque con menor intensidad que durante su realización. Esta sensación de dolor es muy subjetiva y muy variable entre mujeres.

¿QUÉ RIESGOS PRESENTA?
Los estudios dicen que no presenta ningún efecto perjudicial o que ponga en riesgo a la madre o el bebé.

¿TIENE ALGUNA CONTRAINDICACIÓN?
No se debe realizar nunca en gestaciones prematuras (nunca menor de 37 semanas, pero la recomendación es hacerlo a partir de las 39 semanas). Y tampoco si existe contraindicación de parto vaginal, como por ejemplo en casos de placenta previa.

TRAS SU REALIZACIÓN, ¿CUÁNDO DEBO ACUDIR AL GINECÓLOGO/A?
Es posible que tras su realización se experimente un mínimo manchado vaginal de color rosado, sin que llegue a ser sangrado. En caso, no debes alarmarte.

¿PUEDO RECHAZAR LA MANIOBRA?
Si tras ser informada, consideras que la maniobra te va a resultar muy molesta o dolorosa, por supuesto puedes negarte a que la realicemos. Tienes que entender que no es una maniobra que entrañe riesgo para ti o para el bebé, pero también que el beneficio que aporta no es determinante. Por lo tanto, si consideras que prefieres esperar, no te sientas mal por ello.

¿QUÉ OTRAS MANERAS EXISTEN PARA ESTIMULAR EL INICIO DEL PARTO?
Hay mucha escasez de información sobre la seguridad o eficacia de otros métodos como el aceite de ricino, la acupuntura, las preparaciones a base de hierbas, la estimulación del pezón o las relaciones sexuales para la inducción del parto. Por esto, ninguno de estos métodos se podrá recomendar como un enfoque basado en la evidencia para la inducción del parto.

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