Oncología ginecológica

CÁNCER DE OVARIO 1

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CÁNCER DE OVARIO
La Dra Melgar nos habla del cáncer de ovario: Epidemiología, factores de riesgo, diagnóstico.

EPIDEMIOLOGÍA
El carcinoma de ovario es la segunda neoplasia maligna ginecológica más común en países desarrollados (después del cáncer de endometrio), y el tercero más frecuente en países en desarrollo (en estos predomina el cáncer de cérvix). Es la causa más común de muerte por cáncer ginecológico en países con más recursos. Con una incidencia aproximada de 10,1 de cada 100.000 mujeres y edad media de aparición, 63 años. Esta edad es más temprana si se trata de mujeres con síndromes hereditarios de cáncer de ovario.

El comportamiento y el tratamiento del carcinoma de ovario epitelial seroso, es similar al de las trompas de Falopio y carcinomas peritoneales. Se piensa que comparten patogenia, incluso algunos expertos proponen que el carcinoma seroso de ovario se origina en la trompa, y se consideran una entidad única. La incidencia del cáncer de trompa es más baja, de 0,39/100.000, aunque está elevando puesto que ahora se diagnostican más, y el peritoneal es de 0,65/100.000, sabiendo que en estadios avanzados, es difícil establecer si el origen es peritoneo u ovario.
Hablaremos aquí sobre el enfoque del subtipo más frecuente: la neoplasia de ovario epitelial serosa de alto grado.

FACTORES DE RIESGO
– Edad avanzada, sobre todo a partir de los 50, máximo de 55 a 65 años.
– Menarquia precoz (52 años). Cada ovulación produce un daño menor en el ovario, que repetidamente podría originar transformación maligna.
– Genética. Mutaciones genéticas asociadas a síndromes heredo-familiares como el BRCA1, BRCA 2 o el síndrome de Lynch (síndrome cáncer colorrectal hereditario no polipósico). Se cree que hasta el 25% de los tumores de ovario son originados por una mutación genética.
– Nuliparidad.
– Endometriosis: el riesgo global de producir cáncer de ovario es bajo. De asociar algún cáncer de ovario, asocia más a los tipos endometrioides y células claras.
– La exposición a amianto se asoció con mayor riesgo de muerte por este cáncer.
– Historia de radiación pélvica previa, por ejemplo tras cáncer rectal.

FACTORES DE RIESGO POCO PROBABLES O CONTROVERTIDOS
– Terapia hormonal sustitutiva. El riesgo es muy bajo, y no tan importante como para no pautar tratamiento en mujeres que precisen THS.
– Obesidad.
– SOP. Existen factores de confusión como la infertilidad y la obesidad.
– DIU como posible factor protector.
– Antecedentes familiares de cáncer de mama. Lo son cuando están asociados a mutación BRCA.
– Tabaco, parece aumentar el riesgo de tumores mucinosos, y disminuye la supervivencia en pacientes con cáncer de ovario.
– Dieta, ejercicio, consumo de AINEs, paracetamol, uso de polvos de talco, Infertilidad o tratamientos de infertilidad: sin resultados concluyentes.

FACTORES PROTECTORES
– Pacientes expuestas a periodos de anovulación como anticonceptivos orales (reducción de más del 50% del riesgo cuando se utilizan por 10 o más años), embarazos múltiples (reduce un 8% el riesgo por cada embarazo) o lactancia (reducción del 30%, sobre todo si dura más de 12 meses).
– Tratamientos quirúrgicos mediante: histerectomía (reducción del 20%), Salpingo-ooforectomía bilateral, ligadura de trompas (reducción del 20%).
*Las trompas de Falopio se deben extirpar, ya que la neoplasia tubárica juega un papel importante en la patogénesis del cáncer epitelial de ovario.

CRIBADO
En la población general no hay evidencia para apoyar un programa de cribado efectivo para detectar cáncer de ovario. No existe una correcta estrategia de cribado que disminuya la mortalidad y las que se han propuesto se asocian con alta posibilidad de falsos positivos, con riesgo de daño para la paciente.
En cambio, en pacientes con una mutación genética que asocia mayor posibilidad de cáncer de ovario como BRCA1, BRCA2 o Sd Lynch, si se deben hacer controles previos a manifestar síntomas.

HISTOPATOLOGÍA Y PATOGÉNESIS
El 95% de las neoplasias malignas de ovario, derivan de células epiteliales (existen subtipos como serosos de alto grado y bajo grado, endometrioides, células claras y mucinosos) y el resto surgen de otros tipos celulares (tumores de células germinales, tumores del estroma de los cordones sexuales).
El carcinoma seroso es el subtipo más frecuente: 75% de todos los tumores epiteliales.

– El origen de los tumores serosos, células claras y endometrioides, parece que surgen de tejidos que normalmente no se encuentran en el ovario, pero si se encuentran en las trompas, quistes de inclusión müllerianos, endometriosis o endosalpingiosis.
– El origen de los carcinomas mucinosos es desconocido.
– Los tumores del estroma de los cordones sexuales surgen de las células en división, que normalmente darían lugar al estroma gonadal especializado que rodea los ovocitos, las células de la granulosa, de la teca, las células de Sertoly, de Leydig y fibroblastos.
– Los tumores de células germinales tienen un origen común en la célula germinal primitiva.

PRESENTACIONES CLÍNICAS
La mayoría de las pacientes presenta Estadio III (extendida en cavidad peritoneal y/o afectación de ganglios linfáticos) en el momento del diagnóstico.

1. SÍNTOMAS. Se pueden presentar de manera aguda o subaguda. La intensidad de los síntomas no se corresponde con el estadio de la enfermedad.
Los más frecuentes son:
– Ascitis: las células tumorales producen líquido en la cavidad peritoneal, o las metástasis en el diafragma evitan que el líquido fluya hacia fuera de la cavidad peritoneal.
– Disnea, con derrame pleural.
– Oclusión intestinal: náuseas, vómitos.
– Tromboembolismo venoso (TVE), el riesgo es 3 veces más alto durante el año precedente al diagnóstico.
– Síntomas pélvicos como distensión abdominal, urgencia miccional, anorexia, saciedad, dolor pélvico o abdominal (sobre todo en carcinoma de trompa, por la distención).
Menos frecuentemente: sangrado vaginal (más típico del carcinoma endometrial).
– Para carcinoma de trompa: secreción vaginal clara teñida de sangre, dolor pélvico y masa pélvica.
Excepcionalmente: linfadenopatías (inguinales o cervicales), rectorragia, síndromes paraneoplásicos (degeneración cerebelosa, polineuritis, dermatomiositis, anemia hemolítica, CID..)

Nos deben hacer sospechar los síntomas de nueva aparición, que ocurren casi diariamente y son más intensos de lo normal.

2. HALLAZGO INCIDENTAL.
– Detección de masa anexial durante una exploración rutinaria, estudios de imagen por otros motivos o cirugía con otra indicación.
– Atipia de células glandulares en la citología (aunque más frecuentemente se asocia a patología cervical y endometrial).

PROCESO DIAGNÓSTICO
Cuando encontramos una paciente con hallazgos sugestivos de cáncer de ovario, la secuencia diagnóstica suele ser:

1. EVALUACIÓN INICIAL: pretende determinar el grado de sospecha clínica de malignidad.
– Anamnesis: detectar factores de riesgo.
– Examen físico completo: exploración abdominal en busca de ascitis/ masas. Exploración pélvica para detectar tamaño y posibles signos de infiltración local.
– Ecografía abdominal si grandes masas o transvaginal en búsqueda de masas pélvica/ anexiales sospechosas.
Son sospechosas de malignidad las imágenes anexiales con componente sólido no hiperecogénico, nodular o papilar, con Doppler positivo en el componente sólido, con índices de resistencia disminuidos. Pueden aparecer septos gruesos y ascitis (Existe un tema a parte que desarrolla Masas Anexiales en Ecografía).
– Laboratorio: marcadores tumorales.
o Ca 125. Solicitar siempre. Suele estar elevado en la mitad de las pacientes en estadio I, y en el 80%-90% cuando es un estadio III-IV. Después se utilizará también para medir la respuesta del tratamiento o la recurrencia. Es de mayor utilidad en pacientes postmenopáusicas.
o HE-4 (glicoproteína 4 del epidídimo humano): tumores serosos y endometrioides de ovario, con una sensibilidad similar al Ca 125, y mayor especificidad. Es muy útil en el diagnóstico precoz. Puede ser útiles en pacientes premenopáusicas con elevación de ca125 por otros motivos (como endometriosis o patología inflamatoria pélvica), o para detectar recurrencias cuando la paciente no mostró elevación de Ca125 al inicio.
o CEA (antígeno carcinoembrionario), en tumores mucinosos. Se puede elevar por el tabaco y CA 19-9, también mas específico de tumores epiteliales de estirpe mucinosa. Puede dar falsos positivos en caso de teratomas quísticos. Cuando estos marcadores están elevados, se debe hacer un diagnóstico diferencial entre tumor ovárico primario y metástasis de adenocarcinomas gastrointestinales.
o Se podrían solicitar la Alfa-fetoproteína y BHCG en menores de 30 años, para descartar tumores germinales.

2. EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS
Para descartar enfermedad metastásica y planear el tratamiento médico-quirúrgico adecuado.
– TAC abdómino-pélvico. Se puede incluir tórax si se sospecha extensión de la enfermedad y permite estudiar la posible diseminación de la enfermedad fuera de la pelvis, ayudando también a evaluar la resecabilidad quirúrgica primaria.
– La RM puede ayudar con la identificación de hallazgos pélvicos/ abdominales. Se considera de segundo nivel, ante masas ováricas de difícil clasificación por ecografía.
– Citología de líquido ascítico, biopsias pleurales o epiplón: para pacientes en los que se plantea tratamiento paliativo o se necesita confirmación para iniciar tratamiento médico precoz.
– Colonoscopia o enema opaco si está clínicamente indicado.
– Rx tórax PA/L.
– No se recomienda la biopsia guiada por imagen del ovario para no esparcir la enfermedad.
– En pacientes tumores ováricos sólidos bilaterales, se debe descartar la posibilidad de que sean metástasis de tumores gastrointestinal, vía biliar, mama o endometrio. En pacientes con cáncer de endometrio y ovario sincrónicos, sospechar Síndrome de Lynch.

3. EXPLORACIÓN QUIRÚRGICA
Laparoscopia: valora la extensión pélvica y abdominal. Permite explorar la cavidad, tomar biopsias o citología de cualquier lesión sospechosa y valorar la cavidad antes de plantear una posible cirugía citorreductora. Además de realizar el estadiaje de la enfermedad.

Durante la evaluación intraquirúrgica, existen algunos hallazgos sugestivos de alto riesgo de malignidad como:
– Multiloculación o patrón externo abigarrado.
– Excrecencias papilares intra o extraquísticas.
– Neovacularización anárquica.
– Pared quística gruesa.
– Líquido endoquístico oscuro, sanguinolento o mucinoso.
– Bilateralidad.
– Signos de afectación de estructuras vecinas.
– Adherencias gruesas.
– Ascitis.

En el abordaje quirúrgico diagnóstico, ante una tumoración anexial sospechosa, se debe hacer:
– Lavado peritoneal o aspiración de líquido ascítico.
– Inspección completa de cavidad abdominal.
– Biopsia de lesiones sospechosas.
– Extirpación del tumor sin rotura intra peritoneal: íntegro o en compartimento estanco.
– Estudio AP intraoperatorio o diferido.

El diagnóstico de certeza de malignidad es siempre histopatológico mediante biopsia diferida o intraoperatoria. En los centros con biopsia intraoperatoria posible, se puede realizar el abordaje diagnóstico y terapéutico en el mismo acto quirúrgico.

En otro vídeo explicaremos el estadiaje, tratamiento y seguimiento.

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