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Visión general
Dentro de las infecciones de transmisión sexual, las causadas por parásitos suelen recibir menos atención que las de origen bacteriano o viral, aunque tienen una relevancia clínica clara por su frecuencia, su capacidad de producir síntomas persistentes y su potencial para pasar desapercibidas. Entre las más habituales destacan la tricomoniasis, la pediculosis púbica y la sarna, tres entidades con mecanismos de transmisión, manifestaciones y tratamientos diferentes, pero con un elemento común: requieren diagnóstico correcto, tratamiento adecuado y valoración de las parejas o contactos estrechos.
Desde un punto de vista clínico, es importante recordar que estas parasitosis pueden ser asintomáticas o presentar síntomas inespecíficos, lo que favorece el retraso diagnóstico. Además, en el contexto de salud sexual, su identificación debe acompañarse de consejo preventivo y, cuando proceda, de cribado de otras infecciones de transmisión sexual asociadas.
Tricomoniasis
La tricomoniasis es una infección producida por el protozoo Trichomonas vaginalis. Se trata de una de las parasitosis de transmisión sexual más frecuentes y afecta sobre todo al tracto genital. Su transmisión ocurre principalmente mediante relaciones sexuales vaginales sin preservativo.
En mujeres, puede cursar sin síntomas o manifestarse con alteración del flujo vaginal, prurito, escozor, enrojecimiento vulvovaginal y secreción anómala. En varones, es frecuente la ausencia de síntomas, aunque también puede aparecer picor uretral o secreción por el pene. Esta elevada proporción de casos paucisintomáticos explica su capacidad de mantenerse en la comunidad si no se diagnostica.
El diagnóstico se basa en el análisis de muestras de secreción vaginal o uretral, obtenidas durante la exploración clínica. En la práctica, la confirmación microbiológica es importante porque los síntomas pueden confundirse con otras causas de vaginitis o uretritis.
El tratamiento de elección incluye antiparasitarios orales como metronidazol o tinidazol. Más allá de la prescripción, el manejo correcto exige evitar relaciones sexuales hasta completar el tratamiento y considerar la evaluación y tratamiento de la pareja sexual para reducir reinfecciones.
Pediculosis púbica
La pediculosis púbica, conocida de forma coloquial como ladillas, está causada por piojos que infestan el vello corporal, especialmente el área genital. Aunque su transmisión suele asociarse al contacto sexual, también puede producirse por compartir ropa, toallas o ropa de cama contaminadas.
El síntoma predominante es el prurito intenso en la zona afectada, acompañado de irritación cutánea y, en ocasiones, pequeñas máculas azuladas secundarias a las picaduras. Su sospecha clínica debe aumentar ante picor genital persistente con visualización de liendres o parásitos adheridos al vello.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico mediante inspección visual. En muchos casos, una exploración cuidadosa permite identificar tanto los insectos como sus huevos. Esto diferencia la pediculosis de otras dermatosis pruriginosas genitales que pueden simularla.
El tratamiento se realiza con lociones o cremas pediculicidas específicas. Además, conviene revisar y tratar contactos cuando sea necesario, así como descontaminar ropa interior, sábanas y toallas. Aunque no suele ser una enfermedad grave, puede resultar difícil de erradicar si no se actúa de forma simultánea sobre la persona afectada y su entorno inmediato.
Sarna
La sarna es una infestación cutánea causada por el ácaro Sarcoptes scabiei, que excava túneles en la capa superficial de la piel. Su transmisión ocurre sobre todo por contacto estrecho piel con piel, incluidas las relaciones sexuales, aunque determinados fómites, como ropa o ropa de cama, también pueden participar en algunos casos.
Clínicamente produce un prurito muy intenso, típicamente de predominio nocturno, junto con lesiones cutáneas como pápulas, vesículas o excoriaciones por rascado. Un hallazgo orientador es la presencia de surcos o trayectos lineales finos, correspondientes a los túneles del ácaro. En el área genital, estas lesiones pueden generar confusión con otras patologías dermatológicas o infecciosas.
El diagnóstico suele establecerse mediante exploración física, apoyada en ocasiones por raspado cutáneo o técnicas de confirmación cuando existen dudas. La sospecha clínica es especialmente importante en pacientes con picor nocturno intenso y convivientes con síntomas similares.
El tratamiento se basa en preparados tópicos escabicidas, aunque en algunos contextos clínicos pueden emplearse otras estrategias terapéuticas según criterio médico. Un aspecto decisivo no es solo eliminar el ácaro en el paciente, sino tratar de forma simultánea a los contactos estrechos y desinfectar adecuadamente textiles y ropa de cama para evitar recaídas.
Prevención y manejo de contactos
La prevención de estas parasitosis combina medidas de salud sexual y control ambiental. El uso de preservativo reduce de forma significativa el riesgo de tricomoniasis, aunque no protege por completo frente a infestaciones transmitidas por contacto cutáneo estrecho, como la sarna o las ladillas. Por ello, la educación sanitaria debe insistir en que no todas las infecciones relacionadas con la actividad sexual se previenen del mismo modo.
En términos prácticos, ante un diagnóstico de parásitos de transmisión sexual es recomendable evitar relaciones sexuales hasta completar el tratamiento, informar a las parejas o contactos recientes y extremar la higiene de ropa, toallas y sábanas cuando esté indicado. El abordaje integral no solo mejora la curación individual, sino que limita la transmisión y reduce el riesgo de reinfestación.
Hola, tengo 27 años y tomo anticonceptivo hace 2 o 3 años, desde agosto empecé s tener picores en la vulva, el cultivo me dio negativo hace meses, no siempre los tengo, van y vienen y a veces parecen desaparecer pero nunca se me quitó del todo por mucho tiempo, he leído algo de cáncer de vulva, podría ser algúna alergia?, mi coloración vaginal y vulvar ed normal, gracias
Hola Nuria, debes consultar con tu ginecólogo para que te explore y trate de buscar una causa y un tratamiento.
Hola! Tener trichomonas puede afectar a la fertilidad en ausencia de otras ITS? Gracias!
La trichomonas no suele generar problemas de infertilidad o esterilidad, pero aumenta el riesgo de otras ets. Te aconsejo que veas el vídeo 😊