Endocrinología

SÍNDROME PREMENSTRUAL

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El síndrome premenstrual engloba una serie de síntomas físicos y de comportamiento que ocurren cíclicamente en la segunda fase del ciclo, habitualmente en los días previos a la menstruación. La Dra Melgar nos explica que, entre los síntomas más frecuentes, se incluyen sensibilidad mamaria, dolores de cabeza y molestias abdominales.

Sin embargo, la mayoría de mujeres experimentan alguno de estos síntomas de forma leve uno o dos días antes del inicio de la menstruación. Para que hablemos de SPM estos síntomas deben provocar una disminución de la calidad de vida de la mujer.

Si al síndrome premenstrual se le asocia algún síntoma afectivo (cambios de humor, irritabilidad o depresión), puede denominarse Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM).

EPIDEMIOMOLOGÍA
El síndrome premenstrual es una entidad muy frecuente, ya que en algunas series se estima una incidencia de hasta el 8% de las mujeres en edad fértil. Por su parte el TDPM tiene una incidencia mucho más pequeña, que ronda el 2%.

PATOGENIA
La patogenia del SPM no se conoce de forma exhaustiva, aunque parece que podría estar mediado por esteroides ováricos y/o progesterona. También se ha propuesto la implicación de la serotonina y, en menor medida, las endorfinas y el GABA. También se ha investigado la posible relación entre la vitamina D y el Mg y el SPM, sin resultados aun concluyentes.

SÍNTOMAS FÍSICOS: Los síntomas más frecuentes del SMP son la hinchazón abdominal y la sensación de fatiga. Pueden aparecer otros síntomas también frecuentes como tensión y sensibilidad mamaria, cefalea, sofocos, mareos… y otros más infrecuentes como artralgias.

SÍNTOMAS AFECTIVOS: El síntoma afectivo más común es la labilidad en el humor, pero también hay otros frecuentes como la irritabilidad, ansiedad, estado de ánimo deprimido, aumento de apetito o anhedonia.

DIAGNÓSTICO
La herramienta fundamental para el diagnóstico del SPM es una buena historia clínica. Hay que tener en cuenta la posibilidad de algún trastorno endocrinológico que pudiera producir síntomas similares, como el hipo o el hipertiroidismo, por lo que puede ser recomendable solicitar una TSH o hemograma en casos que refieran fatiga.

TRATAMIENTO
Existen tratamientos conservadores con ejercicio regular, técnicas de relajación y suplementos de vitaminas y minerales que alivian a algunas mujeres, con pocos o ningún efecto secundario. Si estas terapias no son suficientes, se puede considerar el tratamiento médico. En los casos de TDPM se recomiendan los tratamientos conservadores junto con tratamiento médico.

ESTILO DE VIDA: Los cambios en el estilo de vida que implican ejercicio regular y reducción del estrés no han demostrado ser eficaces, pero probablemente lo sean. Estas medidas deben ser la primera línea de tratamiento sobre todo en los casos leves, ya que aportan además beneficios evidentes más allá del tratamiento del SPM.

AGNUS CASTUS: El Vitex Agnus Castus ha demostrado ser efectivo para el tratamiento del SPM, (no tanto para el TDPM), por lo que parece ser una opción natural aceptable para estas pacientes.

OTROS TRATAMIENTOS NATURALES: Ni los suplementos de Ca y Mg, ni los de vitamina B6 o E, ni el aceite de prímula, han demostrado ser más eficaces que el placebo (se debe tener en cuenta que el placebo tiene una tasa de respuesta del 30% en estas pacientes).

TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL: Ha demostrado ser efectivo reduciendo la ansiedad y la depresión. Puede combinarse además con otras líneas de tratamiento.

ISRS: Los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, debido a su probada eficacia y a su perfil de seguridad, pueden ser el tratamiento de elección para las mujeres con SPM o TDPM graves o refractarios. Se ha propuesto la posibilidad de utilizarlos únicamente en la fase lútea o los días con síntomas, lo que parece que conlleva una eficacia similar.

ACO: los anticonceptivos hormonales combinados han demostrado efectividad en el SPM y en el SDPM. Son preferibles los preparados monofásicos que los multifásicos, ya que estos últimos parece que pueden empeorar los síntomas afectivos. También parece que son más eficaces aquellos en los que el periodo de descanso es más corto (4 días en lugar de 7). En algunos casos se puede plantear recomendar la píldora sin periodo de descanso.

ANÁLOGOS DE LA GnRH: Los análogos de la GnRH se deben asociar con una terapia “add-back” de estro-gestágenos. Sin embargo sólo deben utilizarse en casos refractarios a otras líneas de tratamiento.

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