Patología cervical

CRIBADO PATOLOGÍA CERVICAL

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RECOMENDACIONES DE CRIBADO
La Dra. Melgar explica que el cribado pretende detectar casos susceptibles de desarrollar cáncer de cuello de útero a través de la identificación de lesiones predisponentes o infección por VPH. Se trata de una prevención secundaria, puesto que se detecta el caso de manera precoz, pero una vez ya existe patología. En España, cada comunidad autónoma tiene su propio programa de cribado, y lo que aquí se desarrolla está basado según las recomendaciones de la Asociación Española de Patología Cervical.

En ausencia de cribado en países industrializados, el número esperado de cáncer de cuello de útero por 1000 mujeres a lo largo de la vida es de 31-33 casos.

EDAD DE INICIO Y FINALIZACIÓN
El cribado de cáncer de cuello de útero se debe iniciar a los 25 años, independientemente de la edad de inicio de las relaciones sexuales. Estudiar a las mujeres por debajo de 25 años supone un aumento de detección de alteraciones citológicas menores e infecciones por VPH transitorias, cuyo estudio supone un sobrediagnóstico, y sobre tratamiento, con un elevado coste económico, sin reducir la incidencia de cáncer de cuello de útero (dada la baja incidencia por debajo de esta edad). Antes de los 25 se debe promover la prevención primaria, orientado hacia la planificación familiar y prevención de otras enfermedades de transmisión sexual.

El cribado finalizará a los 65 años siempre que: exista un cribado adecuado y negativo durante los 10 años previos, y no exista antecedente de CIN o cáncer de cuello de útero tratado en los 20 años previos.

RECOMENDACIONES DE CRIBADO POR EDADES
Mujeres 25-30 años: únicamente citología cada 3 años, hasta los 30 años. El periodo de 3 años es el que ha demostrado mejor relación entre incidencia, mortalidad, costes y morbilidad asociados al número de colposcopias. Este intervalo solo se acortará en caso de mujeres inmunodeprimidas. No está indicado hacer una toma VPH porque en este tramo de edad se estima que la tercera parte serán portadoras de infecciones transitorias por VPH.

Mujeres 30-65 años: varias opciones.
1. Prueba VPH cada 5 años (opción preferente), preferiblemente en medio réflex, para poder hacer estudio citológico diferido en la misma muestra, si fuera preciso. Esta prueba tiene menor variabilidad inter-laboratorio, y el valor predictivo negativo es cercano al 99% (una paciente negativa tiene muy baja probabilidad de tener una lesión mayor o igual a HSIL/CIN2 actual y en los próximos 5-7 años). Con un HPV negativo, la probabilidad de desarrollar mayor o igual a HSIL/CIN3 en los siguientes 6 años es del 0.27%, similar al riesgo tras co-test negativo, que es de 0.28%. Tras solo citología negativa, es de 0.97%.

2. Citología cada 3 años (opción aceptable). Hacerlo cada menos tiempo no ha demostrado beneficio en la reducción de mortalidad y aumenta considerablemente el número de colposcopias, costes, sobre-diagnóstico y sobre-tratamiento. Se realizará cuando la falta de recursos e infraestructura impida la implementación de prueba VPH.

3. Co-test (citología + VPH) cada 5 años (opción aceptable). Realizar además la citología no ha aportado mayor beneficio en detección de lesiones (sensibilidad), ni permite aumentar el intervalo de cribado. Solo aporta beneficio en los casos en los que la muestra es inadecuada por ausencia o escaso material, lo cual se verá en el resultado de la prueba de citología (aunque estos casos son clínicamente excepcionales). Debería considerarse una opción transitoria, hasta que se establezca el cribado basado en la prueba VPH.

CRIBADO EN SUBGRUPOS ESPECIALES
Histerectomía previa: Tras histerectomía total por patología benigna, se debe finalizar el cribado tras su realización. Si se ha realizado por lesión mayor o igual a HSIL/ CIN2, deben realizar seguimiento, y después continuar con cribado durante al menos 20 años.

Antecedente de lesión mayor o igual a HSIL/CIN2: Seguimiento, y después cribado al menos 20 años. Las mujeres que ya han presentado estas lesiones tienen entre 5 y 10 veces más riesgo de cáncer de cuello de útero que el de la población general, por eso se debe mantener el cribado este tiempo, independientemente de que se alcance la edad de 65 años.

Mujeres inmunodeprimidas: citología anual a partir de los 21 años. A los 30 años:
– Co-test trienal
– Co-test anual si los CD4 son menores a 200 cl/μL o no reciben tratamiento antiretroviral.

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